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Garzón: entre Falange y Gürtell

Publicado  jueves, 6 de mayo de 2010

El ‘caso Garzón’ es sin duda asunto escabroso que merece ser tratado con la máxima atención. En los últimos tiempos, el clima político y social se ha visto sacudido por la polarización del debate, y, como si de un combate de boxeo se tratase, partidarios y detractores del juez se enfrentan en un rin que no conoce fronteras geográficas. Desde España hasta Argentina, desde las más altas esferas de la ONU hasta el último Premio Cervantes de las Letras.

Sin embargo, dentro del emponzoñamiento generalizado, sería conveniente tratar de desenmarañar el asunto en lo posible. Los medios de comunicación no pueden proceder como juez ni como parte, pero sí deben sacar a la luz lo que de verdadero hay en el caso. Porque en todo esto hay algunas cosas claras:

En primer lugar, parece evidente que la Ley de Amnistía del 77 que esgrimen Falange y Manos Limpias en su acusación no abarca los crímenes de lesa humanidad ni genocidio, por lo que, en ese supuesto, la culpabilidad de Garzón sería rechazada de plano. En segundo lugar (y esto es lo que ha conmocionado al planeta), no deja de resultar deshonroso que un partido franquista siente en el banquillo a un magistrado por esclarecer crímenes de la dictadura. Todos convenimos que es un salto cualitativo que Falange haya cambiado las pistolas por las querellas, pero encontramos abusivo un proceso en el que se exige a un juez que demuestre lo que la Justicia establece que ha de presumirse: la inocencia. En tercer lugar, produce sorpresa la indignación de los miembros del Poder Judicial ante los ataques vertidos contra la institución. Los encargados de impartir justicia deberían conocer mejor que nadie que, en democracia, ninguna autoridad está blindada contra la libertad de expresión. Si, además, el juez Varela asiste a la acusación y el encargado de admitir a trámite la denuncia contra Garzón es un frecuente colaborador de la revista del Valle de los Caídos, es comprensible que las sospechas y quejas se acentúen. En cuarto lugar, no parece ignominioso, crispante ni fratricida el intento de dar a los represaliados por el fascismo un entierro digno. No se trata de juzgar a los responsables del régimen, entre otras cosas porque están muertos. No se pretende un proceso como el abierto contra Pinochet, porque Franco murió en la cama. No se persiguen unos juicios de Nuremberg a la española. Se trata, simplemente, de proporcionar una reparación moral a las víctimas y a sus familias.

Es, en definitiva, un procedimiento en absoluto violento que no hacía presagiar una reacción tan feroz en ciertos sectores. Por eso, clama el apoyo incondicional del PP al procesamiento de Garzón, que deja traslucir su intento desesperado por tapar Gürtell.
Aurora Nacarino-Brabo. Editorial

De los sindicatos, la Universidad y Bob Dylan

Publicado  miércoles, 5 de mayo de 2010

Hace muchos años, más de 40 ya, un tipo de aspecto desaliñado y voz de gato al que le pisan el rabo dijo: “los tiempos están cambiando”. Se llamaba (se llama) Bob Dylan. Ayer, en el salón de actos de la Universidad Rey Juan Carlos, en la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, volvió a resonar como un recuerdo la voz chillona del de Minnesota, con motivo de unas jornadas sobre relaciones laborales y crisis económica a las que asistían los líderes de los dos sindicatos más importantes de nuestro país: Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.

Y es que uno piensa en sindicatos y le vienen a la memoria imágenes de piquetes y pancartas y soflamas ideológicas y puños en alto. Pero el público que ayer abarrotaba las butacas de la Universidad nada sabía de huelgas ni de lucha de clases ni de arengas ni de la Internacional: eran estudiantes ávidos de créditos con los que completar su expediente. La mayoría aguardaba pacientemente el final de una conferencia que su hipotálamo jamás procesó, algunos dormían, unos pocos leían, otros tantos garabateaban un papel. Los tiempos están cambiando.

Primero Cándido Méndez, después Toxo, los dos sindicalistas abundaron en los cimientos de esta crisis económica que asola España, una crisis que radica en la “quiebra de un modelo de crecimiento”. Recordaron la especulación urbanística como apotegma principal de nuestras desdichas e insistieron en subrayar que el ‘decretazo’ de Aznar es responsable de que en España sea “tan fácil despedir”.

Los líderes de Comisiones y UGT utilizaron el mismo discurso que otrora levantara a las masas de trabajadores para darse de bruces con un muro de estudiantes apáticos. Hablaron de combatir el fraude fiscal, pero nadie pestañeó siquiera cuando denunciaron que “un millón y medio de empresarios declara menos ingresos que sus propios empleados”. Los tiempos están cambiando.

Tampoco se emocionó nadie cuando insistieron en la necesidad de fomentar el empleo entre los más jóvenes, ni se escuchó un aplauso cuando proclamaron el compromiso de los sindicatos con la protección de los derechos de los más vulnerables a la crisis.

Solo importa el paro

Nadie pareció creerse que de verdad sea el Gobierno de Zapatero "el que más ha hecho en Europa por tratar de paliar la crisis", tal como afirmó Cándido Méndez ya en el tiempo de preguntas y algo irritado por la intervención de un estudiante de flequillo repeinado, raya al lado y polo rosa de marca, que acababa de atacar a UGT y CC.OO. por su indulgencia con el PSOE. El muchacho no paraba de repetir las cifras del paro y sus compañeros enrojecían las palmas de sus manos aplaudiéndole a rabiar. Los tiempos están cambiando.

En la era de la crispación y el desencanto, los estudiantes se sienten ajenos a un debate político que consideran estéril. Así, cada perorata ideológica que proclamaban los sindicalistas parecía ir seguida de un eco imaginario pero estridente que repetía “cuatro millones, cuatro millones…”, a modo de mantra de parados que se prolongaba en un bucle infinito. Toxo decía “modelo alemán”, y en el auditorio reverberaba: “cuatro millones”. Méndez hablaba de “implementar las prestaciones sociales”, y la sala era un clamor: “cuatro millones, cuatro millones”. Aquel dato era lo único que les interesaba a los universitarios.

Casi dos horas después de que el rector la inaugurara, la conferencia se dio por concluida y los líderes sindicales abandonaron el salón de actos, incómodos de que un foro universitario ya no fuera su feudo. Raudos acudieron a recibir las cámaras y micrófonos de los medios para los que aún son importantes. Atrás quedaban los estudiantes, que ahora se arremolinaban en torno a la mesa donde debían sellarles la hoja de asistencia que les reportaría el crédito prometido. Las sombras de Méndez y Toxo se recortaban a lo lejos. No podría asegurarlo, pero me pareció que justo entonces se escuchó a Dylan cantar: “será mejor que comencéis a nadar u os hundiréis como una piedra… porque los tiempos están cambiando”.
Crónica por Aurora Nacarino-Brabo

Aguirre renovaría su mayoría absoluta si se celebraran elecciones en Madrid

Publicado  lunes, 3 de mayo de 2010

Si hoy tuvieran lugar los comicios regionales en la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre obtendría una nueva mayoría absoluta. Eso es lo que dice la última encuesta elaborada por Metroscopia para el diario El País.

El PP lograría, aproximadamente, el 50,6% de los votos, dato que los líderes de los principales partidos han interpretado de forma opuesta. Mientras los populares se felicitan por las halagüeñas previsiones, desde el PSM recuerdan que la encuesta señala una tendencia a la baja de los de Aguirre, que perderían 2,7 puntos porcentuales respecto a 2007. Los socialistas confían en que la distancia siga reduciéndose de cara a las elecciones de 2011, aunque la imagen de su líder, Tomás Gómez, no ayude demasiado. Es el candidato peor valorado de todos los que optan a la presidencia en Madrid, con una nota que no llega siquiera a 4: se queda en un 3,9.

Por otro lado, el estudio señala un dato interesante: la irrupción de UPyD en la política madrileña, que obtendría un 6,2% de los votos y 8 escaños. Sus dirigentes, sin embargo, creen que la encuesta se queda corta. El coordinador regional de UPyD, García Núñez, asegura, basándose en las encuestas del CIS, que el resultado “será un poco mejor, entre 10 y 12 escaños”.

Desde el PP y PSOE no se toman demasiado en serio estas previsiones: "Parece incoherente que logren esos resultados, si ni siquiera tienen candidato, ni una figura para Madrid", sentenció la portavoz socialista, Maru Menéndez, mientras el número dos de Aguirre, Francisco Granados, se pronunciaba en la misma dirección: “es importante conocer a los candidatos antes de que haya una encuesta fiable”.
Noticia por Aurora Nacarino-Brabo

Che Guevara: desmitificación de un mesías

Publicado  

El nombre de Ernesto Guevara, más conocido como el Che Guevara o simplemente el Che, continúa desatando pasiones encontradas más de cuatro décadas después de su muerte. El guerrillero más famoso de todos los tiempos es para unos un heroico ejemplo de compromiso social y para otros un mercenario asesino. De lo que no cabe duda es que su figura está ligada a la izquierda anticapitalista, por lo que no deja de resultar paradójico que su estampa se haya convertido en un negocio que genera multimillonarios ingresos cada año. La conocida instantánea que Alberto Korda tomó del Che se ha reproducido (y se reproduce) hasta la saciedad a lo largo y ancho del planeta, decorando camisetas, banderas, pins, tazas y toda suerte de artículos imaginables.

Sin embargo, aún hoy, muy pocos conocen realmente cómo era el hombre detrás del mito. Jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo veneran, como si de un Jesucristo de izquierdas se tratase, a este argentino que, por lo demás, es para ellos un perfecto desconocido. Los que pasean altaneros su ateísmo militante han encontrado en el Che un sustituto idóneo para la carencia de un mesías. Pues, ¿qué otra cosa puede ser si no este héroe que entregó su vida, que murió por defender sus ideales? La izquierda revolucionaria continúa ensalzando como virtuosa la patológica creencia de que un hombre debe morir luchando por aquello en lo que cree. El problema de banalizar la vida propia es que, con frecuencia, también lleva asociada la trivializarción de la de los demás.
El Che Guevara nunca tuvo inconveniente en disponer de las vidas ajenas a golpe de fusil: todo por el “bien común”, por la causa revolucionaria. De este modo, bajo su mando se sistematizó el encarcelamiento y fusilamiento de disidentes y opositores castristas en “juicios revolucionarios” que él mismo presidía. De la misma manera, a él se atribuye la fundación de los campos de trabajo en los que se “reeducaba” a los acusados de violar la “ética revolucionaria”, muchos de cuales habían cometido por todo delito profesar la fe cristiana. No obstante, tampoco puede decirse que el Che ocultara este tipo de actuaciones, pues él mismo declaró lo siguiente en una intervención ante Naciones Unidas en 1964: “hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba”

En cualquier caso, más allá de juzgar la figura del Che como mito de la izquierda, o por sus tendencias belicistas, que pueden ser más o menos discutibles; transcurridos más de 40 años desde su muerte, puede hacerse un balance de la política defendida por Ernesto Guevara. Y la realidad incontestable es que Cuba es hoy día una férrea dictadura totalitaria. Algunos aseguran que la situación de la isla es una deformación del ideal comunista que el Che nunca hubiera aceptado. Otros, por el contrario, sostienen que el guerrillero siempre fue una persona de actitudes autoritarias y fundamentalistas, cuyo pensamiento maoísta fue muy influyente sobre el rumbo del régimen cubano. De hecho, tras la derrota de Batista surgió un primer gobierno que nada tenía de comunista, pero cuyos miembros más moderados fueron siendo desplazados poco a poco por el sector radical del que formaba para el Che Guevara, y que buscaba un acercamiento a la Unión Soviética.

Además, en los diferentes cargos que desempeñó como ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, sus actuaciones fueron bastante discretas. Como medidas económicas, adoptó la nacionalización de empresas, la centralización del poder y promovió el “trabajo voluntario”, actividad que consideraba fundamental para la conformación del “hombre nuevo” al que debía aspirar la sociedad. Al frente del Ministerio fracasó en su intento de industrialización acelerada, lo que llevó a la debacle de la producción de azúcar, tan importante para Cuba. Además, como “revolucionario agrario” que se consideraba, no fue capaz de ganarse al campesinado, el cual fue en ocasiones objeto de sus procesos de “depuración”.

Naufragó su teoría del “foquismo” para alcanzar la internacionalización de la revolución y tampoco le fue bien en sus misiones por el Congo, donde tuvo que abandonar, y mucho menos en Bolivia, donde encontró la muerte.

Le imbuyó siempre un profundo sentimiento antiestadounidense, buscando un enfrentamiento imprudente del que en ningún modo podía salir beneficiada Cuba. De hecho, proclamaba “la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano”, que para él no era otro que “los Estados Unidos de Norteamérica”.

Así pues, puede decirse que el Che fracasó tanto como estratega revolucionario como en su faceta de funcionario. Y, a pesar de todo ello, su figura cuenta con millones de adeptos repartidos por todo el planeta décadas después de su muerte. El fenómeno es, sin duda, digno de la mayor atención y lleva a una pregunta ineludible: ¿Cuáles son las condiciones que han de coincidir para el nacimiento de un mito? ¿Qué elementos determinan quién quedará para la posteridad y quién será condenado al olvido? Tal vez fuera el azar el que contribuyera a construir la leyenda del Che Guevara, y aunque muchos autores han hecho después revisiones muy críticas de su biografía, lo cierto es que a día de hoy, el Che continúa siendo un sólido ídolo de masas que no tiene visos de venirse abajo. Permanece impertérrito, contemplando cómo otros compañeros revolucionarios no son capaces de lidiar con el paso del tiempo. Un ejemplo: Fidel Castro, que aunque sigue asegurando que la Historia le absolverá, bien sabe que no ha de albergar demasiada esperanza. Tal vez si hubiera muerto en 1967, el cuento sería diferente. Paradojas del destino: probablemente, después de todo, el Che deba su gloria al mismo que le cosió a balazos.
Aurora Nacarino-Brabo. Reportaje

Cándido Méndez (UGT): “Este Gobierno ha hecho más que ninguno en Europa contra la crisis”

Publicado  

¿Cómo lee el secretario general de UGT la crisis económica que azota España?

Con frecuencia se hace referencia a la quiebra de Lehman Brothers para explicar el origen de la crisis financiera. Este hecho probablemente cierto no explica, sin embargo, la crisis española. No explica por qué en España seguiríamos en crisis aunque no hubiera crisis financiera global. La crisis española es una crisis propia, propiciada por nuestro modelo de crecimiento económico y amplificada por la crisis internacional.

¿Cuáles son para Cándido Méndez los factores clave en los que se apoya esta crisis?

Esta crisis tiene que ver con la quiebra de un modelo de crecimiento y de un modelo laboral. Durante años se ha fomentado un sistema basado en la especulación urbanística. La vivienda dejó de ser un bien de primera necesidad y un derecho para convertirse en un objeto de especulación, cuyo precio pensaban que crecería para siempre. Y en lo referente al mercado laboral: en este país se ha apostado por un empleo de baja calidad asociado a la actividad inmobiliaria, que requería una mano de obra poco cualificada. En muchas ocasiones esta mano de obra la constituyen inmigrantes en condiciones de trabajo inaceptables. Este proceder ha deteriorado la calidad de vida de los trabajadores y, finalmente, cuando la burbuja ha estallado, ha traído la destrucción del empleo.

¿Qué opina de las operaciones de rescate financiero de bancos que los gobiernos de todo el mundo han llevado a cabo?

Las operaciones de rescate tratan de evitar que la caída de los bancos arrastre a todo el sistema económico. Este planeamiento puede ser discutible, pero considero que era necesario. Lo que ha sucedido es que los ‘neocons’ ultraliberales se hacen keynesianos del día a la noche y establecen un paréntesis en la economía de mercado. En el fondo no es más que el reconocimiento de que el mercado se ha quedado sin respuestas para solucionar los problemas que el propio mercado había generado. Sin embargo, rápidamente hemos vuelto al ultraliberalismo para repartir los beneficios en el ámbito privado, dejando fuera al Estado.

¿Cree que la reducción de salarios es una receta útil para salir de la crisis?

Reducir los salarios un 10%, como recomiendan algunos, tendría efectos muy negativos. No olvidemos que sufrimos una crisis de expectativas. Descender los salarios conllevaría un descenso de la confianza y, por tanto, del consumo. Si no hay consumo, no hay crédito; si no hay crédito, no hay actividad económica; y si no hay actividad se destruye empleo.

¿Hay que bajar los impuestos?

No. Esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia del papel que juegan los impuestos y el estado del bienestar. Los impuestos no deben tener un gran impacto para el ciudadano porque deben gravar más a quien más tenga. Además, los impuestos sustentan la protección social. Es importante recordar que es la primera vez que en una crisis económica no se produce un recorte de la protección social. En este sentido, el Gobierno ha contribuido a limitar el alcance social de la crsis.

¿Qué les diría a quienes piden la huelga general y opinan que los sindicatos serían más duros con el Gobierno si fuera del PP?

La respuesta de los sindicatos sería la misma si gobernara el PP. En toda la democracia ha habido cuatro huelgas generales, la última en el año 2002. Cuatro fueron contra gobiernos del PSOE y solo una contra el PP. No hay nada más fácil que llamar a la huelga general, pero los empleos no van a venir de la huelga. Las huelgas generales no se convocan contra las crisis, sino contra medidas que atentan contra derechos de los trabajadores, como sucedió en el año 2002 con el ‘decretazo’. Y se da la casualidad de que este gobierno ha hecho más que ninguno en Europa por combatir la crisis e implementar las prestaciones sociales. Otra cosa es que algunos quieran aprovechar la crisis económica para propiciar un cambio político.
Entrevista por Aurora Nacarino-Brabo

Vetusta España

Publicado  jueves, 15 de abril de 2010

Ahora que miramos la Semana Santa con la ventaja que procura el sucederse de noches y mediodías, ya con las yagas exangües, puestas las costras a secar. Ahora viene a regarme el oído el recuerdo de una letanía de versos que, como tantas cosas, debemos a Antonio Machado: “¡No puedo cantar, ni quiero/ a ese Jesús del madero,/ sino al que anduvo en el mar!”.

Esto lo escribió el de Sevilla hace casi un siglo, y aún hoy, cada primavera, nos emborrachamos con una disolución saturada de costaleros y nazarenos, y también de clavos, y cruces, y coronas de espinas, de vinagre para las heridas, pies descalzos, rodillas en carne viva, de lágrimas, de vigilia, de promesas cumplidas. “Es la fe de mis mayores”, sigue, adelantado a su tiempo, siempre moderno. Es la fe de mis mayores, repito yo, de esos mayores que eran niños o acaso no eran cuando Machado grabó esta poesía en un papel. “¡No eres tú mi cantar!”, clama el poeta. Tampoco el mío. Pero mucho temo que seguirá siendo el cantar de los mayores que ahora son niños y aun el de los que no son todavía. Porque en España hay cosas que no cambian nunca. En la España santera, la de toros y sacristía, la de señoritos, trajes a medida, la de la doble moral que pintó Clarín en ‘La Regenta’ y la de la lucha fratricida.

Y si un día obra el milagro en primavera y renunciamos al Cristo de la agonía, y si las flores fueran para el Jesús triunfante que anduvo en el mar, si los toros dejaran de morir sobre el albero, y los alzacuellos de escandalizar niños, si también los señoritos se despojaran de los trajes cortados con tela de todos los españoles. Si no quedara un hombre bajo el polvo de una cuneta. Entonces, es posible que se rompiera España y nada quedase ya de la España de los que hace un siglo eran mayores o niños o acaso no eran todavía. Y así, sin patria, mil añicos en la bandera, así, esta noche parecería el mediodía.

Opinión por Aurora Nacarino-Brabo

Hijos de la violencia: narcoterrorismo en México

Publicado  

El narcotráfico en México ha alcanzado cotas de violencia, poder e influencia que lo convierten en la mayor mafia del mundo, un entramado de redes delictivas más o menos interconectadas cuya actividad ha puesto en jaque a México, convirtiéndose en una suerte de Estado paralelo que todo lo permea.

Desde pequeños negocios de barrio a las más altas esferas gubernamentales, pasando por las instituciones policiales y el Ejército, los carteles de la droga han levantado un auténtico imperio cuyo desmantelamiento parece utópico. El Gobierno que preside Felipe Calderón lanzó la mayor ofensiva contra el narcotráfico en diciembre de 2006 y, desde entonces, las Fuerzas Armadas mexicanas libran una auténtica guerra contra esta lacra que, si bien ha cosechado no pocos éxitos, aún dista mucho de poder darse por ganada. La mafia mexicana parece haberse trasmutado en una hidra de muchas y muy diferentes caras, a la que nunca se consigue dar muerte.

La imagen ostentosa del narco que luce collares de oro y pasea a bordo de coches de alta gama, continúa siendo un gran atractivo para muchos jóvenes sin recursos. Chavales que no alcanzan los 20 años y que en algunos casos apenas han superado su décimo cumpleaños, son reclutados cada día por los carteles para servir a la causa, con el sueño de enriquecerse algún día.

Pero detrás de la cara más visible del narcotráfico se esconden otros muchos rostros de esa gran hidra. Mafiosos de perfil bajo, que evitan la exposición pública y a menudo forman parte de una élite profesional de empresarios aparentemente intachables. Suelen ser personas preparadas y no señaladas, que se mueven libremente por todo el territorio mexicano. Su comportamiento a menudo es el siguiente: se asientan en un lugar como inversionistas, haciéndose con negocios como discotecas, bares, prostíbulos y hoteles, que les permiten lavar dinero y formar ejércitos de sicarios. Además, la actividad comercial genera empleo, por lo que a menudo se ganan el favor de la población local.

Así, en muchas ocasiones, los carteles presentan la apariencia de una red de oficinas que genera millones de dólares cada mes. Son organizaciones bien gestionadas y jerarquizadas, con una gran especialización del trabajo y una tecnología sofisticada que dificulta enormemente la actuación policial. La mafia no deja nada al azar y todo el mundo sabe muy bien cómo desempeñar su papel dentro de la cadena: se trata de pequeños grupos dedicados a funciones específicas, sea el traslado, sea sembrar, sea cobrar, sea blanquear el dinero, sea llevar a cabo los asesinatos a sueldo; todo ello sin hacer ruido y sin que nadie sepa dónde andan, ni qué están haciendo.

Después está el otro perfil, que es el del narcotraficante violento que protagoniza la actualidad informativa todos los días, el que está peleando territorios, peleando por sobrevivir, y peleando por el poder. Son, en su mayoría, antiguos sicarios o pasadores de drogas que ahora también quieren mandar. Este es el prototipo de narco que vemos en las cárceles con los brazos cuajados de tatuajes. El que ha puesto de moda el culto a la Santa Muerte o al Jesús de Malverde, salteador de caminos del siglo XIX, ahora convertido en santo por muchos delincuentes y gentes de pocos recursos. Son los protagonistas de las miles de muertes que tienen lugar cada año por motivos relacionados con los carteles de la droga. Asesinatos escalofriantes, rodeados de sadismo, decapitaciones y narcomensajes, que forman parte de toda una simbología para aterrorizar al rival.

La narcoviolencia se revela un entramado demasiado complejo y difícil de combatir que cuenta en no pocas ocasiones con la connivencia, cuando no con la complicidad, de muchos miembros de la Seguridad del Estado mexicano. Mientras se escriben estas líneas, nuevos crímenes tienen lugar en las calles de México sin que nadie dé con la clave para poder parar esto. Las últimas noticias hablan de siete muertos en Acapulco, por culpa de un fuego cruzado entre policías y narcos. Recientes encuestas revelan la desconfianza de la población sobre una pronta solución al problema y los mexicanos rehúyen los micrófonos cuando se les pregunta por los carteles. Tan solo alguna mujer valiente saca fuerzas para rebelarse: “¿Hasta cuándo”?

Reportaje por Aurora Nacarino-Brabo

El Gobierno arma a los atuneros españoles para defenderse de los piratas

Publicado  jueves, 8 de abril de 2010

El Ministerio de Defensa junto con el de Interior dotará de 19 ametralladoras y dos fusiles de asalto a los buques españoles que faenan en el Índico, ante la amenaza de nuevos ataques de piratas.

Con esta medida, el Gobierno responde a las demandas de los atuneros, que habían solicitado mayor protección del Estado de cara a la “temporada alta” de la piratería, que arranca en el mes de junio. De este modo, un avión de la Fuerza Aérea española aterrizará en Seychelles el próximo viernes para hacer entrega de todo el armamento.

Hasta ahora, los 13 atuneros congeladores desplegados en aguas bajo amenaza llevaban una ametralladora y cuatro fusiles de asalto que manejaban cuatro vigilantes de seguridad privada.

Por otra parte, esta previsto que el Consejo de Ministros apruebe el envío de 38 nuevos militares a Uganda para instruir a soldados somalíes en la defensa del precario Gobierno Federal de Transición de Somalia, objetivo en el que también participan los países de la Operación Atalanta, EE.UU., la Unión Africana y Naciones Unidas.
Aurora Nacarino-Brabo. Noticia

Garzón se enfrenta a 20 años de inhabilitación por investigar los crímenes del franquismo

Publicado  

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón se enfrenta a 20 años de inhabilitación acusado de un delito de prevaricación. El magistrado del Tribunal Supremo, Luciano Varela, ha anunciado que sentará a Garzón en el banquillo por investigar los crímenes del franquismo sin tener competencias para ello.

En opinión de Varela, Garzón cumple el supuesto prevaricador más grave contemplado por la ley, pues, según sostiene, el acusado era plenamente consciente de que no podía investigar los delitos de la dictadura. Además, asegura que la actuación de Garzón es contraria a los “principios esenciales del Estado de derecho” e ignora la Ley de Amnistía.

Este varapalo judicial se suma al que ya sufrió Garzón hace solo unos días, cuando fueron desestimadas las escuchas del caso Gürtel que el mismo había autorizado. Ahora, el magistrado contará con diez días para recurrir la decisión, el mismo plazo del que dispondrán Manos Limpias y Falange para formular sus escritos de acusación.

Una vez se abra el juicio oral, el Consejo General del Poder Judicial debería decretar la suspensión de funciones del juez. A partir de este momento, la celebración del juicio contra Garzón tendría lugar en aproximadamente un mes.

Aurora Nacarino-Brabo. Noticia

La sinrazón de los toros

Publicado  martes, 30 de marzo de 2010

No sé si se han fijado en un detalle curioso. En España contamos con grandísimos escritores y articulistas, auténticos maestros del lenguaje y la retórica, argumentadores geniales que actúan como baluarte de las libertades, desmontando con un razonamiento implacable todo vicio antidemocrático. Sin embargo, todos ellos se muestran desmañados e inconsistentes cuando se proponen aducir motivos que excusen las corridas de toros. Todavía no he leído una sola tesis convincente al respecto.

Justificar el rechazo a la llamada “fiesta nacional” es muy sencillo. Tan sencillo, que basta una sola frase: no puede ser ético ni moralmente aceptable que el disfrute humano implique el sadismo, el ensañamiento, la tortura de un animal hasta la agonía y la muerte.

Sus defensores solo alcanzan a balbucir torpes pretextos. Que la finalidad es deleitarse con la gallardía del torero y no con el sufrimiento del toro (aunque esto sea condición sine qua non para aquello). Aquí aprovecho para recordar que el fin no justifica los medios. Que es una cuestión de libertad y a nadie se le obliga a ir a los toros. Efectivamente, a nadie, excepto al toro. “Ojos que no ven, corazón que no siente” no puede ser una premisa válida. Además, ¿qué ley es esa que garantiza el derecho al maltrato animal? Que el movimiento antitaurino exhala un tufillo sospechosamente nacionalista. Si alguien ha seguido habitualmente mis columnas, sabrá que si de algo no soy sospechosa es de nacionalista de ninguna cuerda. Que los mismos que denuncian las corridas luego cenan chuletones. Es posible. Nadie en su sano juicio demonizaría a una leona por cazar gacelas. Una cosa es comer filetes y otra bien distinta hacer del tormento una fiesta. Que el toro vive como un marajá y solo sufre 15 minutos. ¿A partir de qué minuto debemos considerar condenable la tortura? Algunos, incluso, niegan que el animal sienta y padezca, afirmación incompatible con las leyes biológicas aplicables a los animales cordados. Que, de no ser por la fiesta, el toro estaría extinto. ¿Acaso desapareció el caballo cuando fue postergado por su homónimo de vapor?

Es difícil comprender la defensa de la lidia. ¿Por qué no podemos tirar cabras desde los campanarios y sí torear? ¿Acaso lo primero no es una tradición de hondo raigambre? ¿Por qué la ley condena a quien mata a un burro de una paliza o cuelga a un galgo y, en cambio, protege las corridas? ¿Es porque burro y galgo no vivieron como rajás hasta un cuarto de hora antes de morir? En mi pueblo aún se estila lo de ahogar gatos y envenenar perros, ¿deberíamos declararlas actividades de interés cultural?

Así pues, aclarémoslo de una vez por todas, oponerse a los toros no implica formar parte de una conspiración étnico-cultural de carácter periférico y disgregador, tal como afirman algunos; ni supone la participación en un contubernio prohibicionista de corte neofranquista, como han sugerido otros. No. Es mucho más fácil y más humano que todo eso. Simplemente, una cuestión de empatía. Y por eso yo, que camino mirando al suelo por no pisar hormigas y compro huevos de “gallina feliz”. Yo, que he visto a mi padre salvar la vida de la víbora que acababa de picar a mi perra en el hocico. Yo, que jamás disfruté en el circo y que no he vuelto a ver 'Bambi'. Yo digo: ya está bien.
Aurora Nacarino-Brabo -Columna-