Che Guevara: desmitificación de un mesías

Publicado  lunes, 3 de mayo de 2010

El nombre de Ernesto Guevara, más conocido como el Che Guevara o simplemente el Che, continúa desatando pasiones encontradas más de cuatro décadas después de su muerte. El guerrillero más famoso de todos los tiempos es para unos un heroico ejemplo de compromiso social y para otros un mercenario asesino. De lo que no cabe duda es que su figura está ligada a la izquierda anticapitalista, por lo que no deja de resultar paradójico que su estampa se haya convertido en un negocio que genera multimillonarios ingresos cada año. La conocida instantánea que Alberto Korda tomó del Che se ha reproducido (y se reproduce) hasta la saciedad a lo largo y ancho del planeta, decorando camisetas, banderas, pins, tazas y toda suerte de artículos imaginables.

Sin embargo, aún hoy, muy pocos conocen realmente cómo era el hombre detrás del mito. Jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo veneran, como si de un Jesucristo de izquierdas se tratase, a este argentino que, por lo demás, es para ellos un perfecto desconocido. Los que pasean altaneros su ateísmo militante han encontrado en el Che un sustituto idóneo para la carencia de un mesías. Pues, ¿qué otra cosa puede ser si no este héroe que entregó su vida, que murió por defender sus ideales? La izquierda revolucionaria continúa ensalzando como virtuosa la patológica creencia de que un hombre debe morir luchando por aquello en lo que cree. El problema de banalizar la vida propia es que, con frecuencia, también lleva asociada la trivializarción de la de los demás.
El Che Guevara nunca tuvo inconveniente en disponer de las vidas ajenas a golpe de fusil: todo por el “bien común”, por la causa revolucionaria. De este modo, bajo su mando se sistematizó el encarcelamiento y fusilamiento de disidentes y opositores castristas en “juicios revolucionarios” que él mismo presidía. De la misma manera, a él se atribuye la fundación de los campos de trabajo en los que se “reeducaba” a los acusados de violar la “ética revolucionaria”, muchos de cuales habían cometido por todo delito profesar la fe cristiana. No obstante, tampoco puede decirse que el Che ocultara este tipo de actuaciones, pues él mismo declaró lo siguiente en una intervención ante Naciones Unidas en 1964: “hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba”

En cualquier caso, más allá de juzgar la figura del Che como mito de la izquierda, o por sus tendencias belicistas, que pueden ser más o menos discutibles; transcurridos más de 40 años desde su muerte, puede hacerse un balance de la política defendida por Ernesto Guevara. Y la realidad incontestable es que Cuba es hoy día una férrea dictadura totalitaria. Algunos aseguran que la situación de la isla es una deformación del ideal comunista que el Che nunca hubiera aceptado. Otros, por el contrario, sostienen que el guerrillero siempre fue una persona de actitudes autoritarias y fundamentalistas, cuyo pensamiento maoísta fue muy influyente sobre el rumbo del régimen cubano. De hecho, tras la derrota de Batista surgió un primer gobierno que nada tenía de comunista, pero cuyos miembros más moderados fueron siendo desplazados poco a poco por el sector radical del que formaba para el Che Guevara, y que buscaba un acercamiento a la Unión Soviética.

Además, en los diferentes cargos que desempeñó como ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, sus actuaciones fueron bastante discretas. Como medidas económicas, adoptó la nacionalización de empresas, la centralización del poder y promovió el “trabajo voluntario”, actividad que consideraba fundamental para la conformación del “hombre nuevo” al que debía aspirar la sociedad. Al frente del Ministerio fracasó en su intento de industrialización acelerada, lo que llevó a la debacle de la producción de azúcar, tan importante para Cuba. Además, como “revolucionario agrario” que se consideraba, no fue capaz de ganarse al campesinado, el cual fue en ocasiones objeto de sus procesos de “depuración”.

Naufragó su teoría del “foquismo” para alcanzar la internacionalización de la revolución y tampoco le fue bien en sus misiones por el Congo, donde tuvo que abandonar, y mucho menos en Bolivia, donde encontró la muerte.

Le imbuyó siempre un profundo sentimiento antiestadounidense, buscando un enfrentamiento imprudente del que en ningún modo podía salir beneficiada Cuba. De hecho, proclamaba “la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano”, que para él no era otro que “los Estados Unidos de Norteamérica”.

Así pues, puede decirse que el Che fracasó tanto como estratega revolucionario como en su faceta de funcionario. Y, a pesar de todo ello, su figura cuenta con millones de adeptos repartidos por todo el planeta décadas después de su muerte. El fenómeno es, sin duda, digno de la mayor atención y lleva a una pregunta ineludible: ¿Cuáles son las condiciones que han de coincidir para el nacimiento de un mito? ¿Qué elementos determinan quién quedará para la posteridad y quién será condenado al olvido? Tal vez fuera el azar el que contribuyera a construir la leyenda del Che Guevara, y aunque muchos autores han hecho después revisiones muy críticas de su biografía, lo cierto es que a día de hoy, el Che continúa siendo un sólido ídolo de masas que no tiene visos de venirse abajo. Permanece impertérrito, contemplando cómo otros compañeros revolucionarios no son capaces de lidiar con el paso del tiempo. Un ejemplo: Fidel Castro, que aunque sigue asegurando que la Historia le absolverá, bien sabe que no ha de albergar demasiada esperanza. Tal vez si hubiera muerto en 1967, el cuento sería diferente. Paradojas del destino: probablemente, después de todo, el Che deba su gloria al mismo que le cosió a balazos.
Aurora Nacarino-Brabo. Reportaje

Cándido Méndez (UGT): “Este Gobierno ha hecho más que ninguno en Europa contra la crisis”

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¿Cómo lee el secretario general de UGT la crisis económica que azota España?

Con frecuencia se hace referencia a la quiebra de Lehman Brothers para explicar el origen de la crisis financiera. Este hecho probablemente cierto no explica, sin embargo, la crisis española. No explica por qué en España seguiríamos en crisis aunque no hubiera crisis financiera global. La crisis española es una crisis propia, propiciada por nuestro modelo de crecimiento económico y amplificada por la crisis internacional.

¿Cuáles son para Cándido Méndez los factores clave en los que se apoya esta crisis?

Esta crisis tiene que ver con la quiebra de un modelo de crecimiento y de un modelo laboral. Durante años se ha fomentado un sistema basado en la especulación urbanística. La vivienda dejó de ser un bien de primera necesidad y un derecho para convertirse en un objeto de especulación, cuyo precio pensaban que crecería para siempre. Y en lo referente al mercado laboral: en este país se ha apostado por un empleo de baja calidad asociado a la actividad inmobiliaria, que requería una mano de obra poco cualificada. En muchas ocasiones esta mano de obra la constituyen inmigrantes en condiciones de trabajo inaceptables. Este proceder ha deteriorado la calidad de vida de los trabajadores y, finalmente, cuando la burbuja ha estallado, ha traído la destrucción del empleo.

¿Qué opina de las operaciones de rescate financiero de bancos que los gobiernos de todo el mundo han llevado a cabo?

Las operaciones de rescate tratan de evitar que la caída de los bancos arrastre a todo el sistema económico. Este planeamiento puede ser discutible, pero considero que era necesario. Lo que ha sucedido es que los ‘neocons’ ultraliberales se hacen keynesianos del día a la noche y establecen un paréntesis en la economía de mercado. En el fondo no es más que el reconocimiento de que el mercado se ha quedado sin respuestas para solucionar los problemas que el propio mercado había generado. Sin embargo, rápidamente hemos vuelto al ultraliberalismo para repartir los beneficios en el ámbito privado, dejando fuera al Estado.

¿Cree que la reducción de salarios es una receta útil para salir de la crisis?

Reducir los salarios un 10%, como recomiendan algunos, tendría efectos muy negativos. No olvidemos que sufrimos una crisis de expectativas. Descender los salarios conllevaría un descenso de la confianza y, por tanto, del consumo. Si no hay consumo, no hay crédito; si no hay crédito, no hay actividad económica; y si no hay actividad se destruye empleo.

¿Hay que bajar los impuestos?

No. Esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia del papel que juegan los impuestos y el estado del bienestar. Los impuestos no deben tener un gran impacto para el ciudadano porque deben gravar más a quien más tenga. Además, los impuestos sustentan la protección social. Es importante recordar que es la primera vez que en una crisis económica no se produce un recorte de la protección social. En este sentido, el Gobierno ha contribuido a limitar el alcance social de la crsis.

¿Qué les diría a quienes piden la huelga general y opinan que los sindicatos serían más duros con el Gobierno si fuera del PP?

La respuesta de los sindicatos sería la misma si gobernara el PP. En toda la democracia ha habido cuatro huelgas generales, la última en el año 2002. Cuatro fueron contra gobiernos del PSOE y solo una contra el PP. No hay nada más fácil que llamar a la huelga general, pero los empleos no van a venir de la huelga. Las huelgas generales no se convocan contra las crisis, sino contra medidas que atentan contra derechos de los trabajadores, como sucedió en el año 2002 con el ‘decretazo’. Y se da la casualidad de que este gobierno ha hecho más que ninguno en Europa por combatir la crisis e implementar las prestaciones sociales. Otra cosa es que algunos quieran aprovechar la crisis económica para propiciar un cambio político.
Entrevista por Aurora Nacarino-Brabo

Líbano revive el debate del secularismo

Publicado  domingo, 2 de mayo de 2010

Dicen que si acercas la oreja a un país y no percibes ruido alguno, has de estar seguro de que se trata de una dictadura. Puede resultar contradictorio decir lo mismo sobre Oriente Medio, una de las regiones que más titulares recogen los periódicos de todo el mundo. Sin embargo, eso es exactamente lo que suele ocurrir en Siria, Egipto, Jordania o Líbano.
Solemos estar informados de los enfrentamientos entre israelíes y palestinos, de las últimas amenazas de Netanyahu o de la guerra en Afganistán. Pero nunca encontramos noticias sobre manifestaciones, huelgas, actos de resistencia civil o simplemente polémicas que susciten interés en la opinión pública.

El pasado domingo 25 de abril se produjo lo que podríamos considerar la primera manifestación a favor del secularismo en el mundo árabe. Se presentó en la capital libanesa, junto al paseo marítimo de Beirut.

Cinco jóvenes árabes de diferentes confesiones decidieron salir a la calle para protestar sobre un sistema por cuotas injusto: la división sectarial del gobierno libanés. Al grito de: “No sectarism, yes secularism” miles de personas, en su mayoría jóvenes, se rebelaban ante la realidad social del Líbano.

Unos cuantos niños llevaban carteles con el lema “Matrimonio civil, no guerra civil” . Unos pocos se vistieron con camisetas decoradas con la frase: “¿De qué secta eres?”, decía el anverso. “No es asunto tuyo”, rezaba el reverso. Y es que la sociedad civil en Líbano está fuertemente influenciada por la religión y las costumbres de cada secta. Las comunidades mayoritarias son: suníes, chiíes, drusos, maronitas (y otros católicos) y ortodoxos.

La marcha abría al día siguiente la portada de varios periódicos libaneses. Las redes sociales como facebook y varios blogs del mundo árabe contribuyeron enormemente al éxito de la iniciativa.

Los protagonistas de la iniciativa apelan a la Constitución del país del Cedro para afirmar su orgullo laico: “el Líbano es una república democrática, parlamentaria, fundada sobre el respeto de las libertas públicas y en primer lugar sobre la libertad de opinión y de conciencia, la justicia social y la igualdad de derechos y obligaciones entre todos los ciudadanos sin distinción ni preferencias”.

En el transcurso de la marcha camino al Parlamento libanés, algún que otro observador discrepó abiertamente con los colaboradores, que pacientemente explicaron la necesidad de la igualdad de derechos entre todas las confesiones religiosas.

Esta iniciativa, a la que espontáneamente se unieron muchos ciudadanos ajenos, es tan sólo el pistoletazo de salida a numeroso actos que se realizarán para insistir en el debate del secularismo. Debates, conferencias, artículos de prensa y charlas en las universidades educarán a los jóvenes en valores democráticos. Este movimiento aspira a cruzar fronteras no sólo hacia los demás estados árabes, sino también para abrir conciencias.



Laila Muharram -Crónica indirecta-

Haití sigue existiendo

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Hace tres meses Haití sufrió un terremoto que destruyó por completo el país y enseguida los medios de comunicación de medio mundo se hicieron eco de la noticia. Durante semanas estábamos al tanto de las muertes y los rescates, del descontrol del país y de la movilización de la Comunidad Internacional. Y de repente, de la noche a la mañana, el mundo enmudeció. ¿Dónde está ahora Haiti?

Haití continúa en la pobreza, sigue llorando sus muertos y pasando hambre. Los informativos ya no cuentan el sufrimiento de sus gentes. Ya no HAY TIempo que dedicar al país más pobre de América, pues el colapso que ha vivido Europa por una nube de cenizas procedentes de un volcán, es más importante. No HAY TIempo para cantar a la esperanza y anunciar que un mundo mejor es posible.

El país más pobre de América.

Haití ocupa el último puesto en la lista de Desarrollo Humano de Naciones Unidas en el hemisferio americano desde hace mucho tiempo. Antes del terremoto las cifras eran escalofriantes. Con una población de más de ocho millones, los índices de pobreza se elevaban al 70 %, la esperanza de vida apenas alcanzaba los 53 años y la mortalidad infantil se cifraba en 71,6 de cada 1000, por no hablar del analfabetismo que castigaba a más de la mitad de la población.

El problema social más serio de Haití era la enorme desigualdad entre una mayoría negra criolla empobrecida y los mulatos de habla francesa que se apropiaban de casi la mitad la riqueza del país. Y, por si fuera poco, el tráfico de drogas corrompió el sistema judicial y la policía.

Volver a empezar

El pasado 12 de enero la tierra tembló en Haití. Durante cinco minutos, casas, colegios, edificios gubernamentales o iglesias se fueron abajo sepultando a miles de personas. Los muertos sobrepasaron las 200.000 personas, hubo más de 300.000 heridos y unas 250.000 viviendas destruidas. En resumen y según los datos de la Organización de las Naciones Unidas, el desastre que azotó al país caribeño causó 3 millones de damnificados.

La movilización internacional no se hizo esperar. Cruz roja, Manos Unidas o UNICEF se pusieron rápidamente en marcha para actuar en la zona cuanto antes. Y las campañas de recogidas de dinero se fueron sucediendo durante días, desde la meca del cine en Hollywood hasta en los pequeños salones de actos de los colegios de Madrid.

Toda ayuda era y sigue siendo poca. Los medicamentos básicos como antibióticos y analgésicos escasean en los improvisados hospitales de Puerto Príncipe. Y la gente sigue sin tener nada que echarse a la boca. Elin Plantin un haitiano de 65 años apenas puede contener las lágrimas cuando dice que desde el terremoto toma poco más que una taza de café al día. No hay dinero y tampoco un lugar donde poder hacerse con algo de comida y agua.

Hay que levantar un país desde cero o mejor dicho, desde menos uno pues primero hay que desescombrar. Matilde Moreno también relata su experiencia en Haití. “A los tres meses del terremoto, las noticias no son alentadoras. El millón y medio de damnificados que perdieron sus casas en el terremoto sigue viviendo en campamentos y sin esperanza de encontrar refugio más sólido en la temporada de lluvias que ha comenzado”

Ahora, las noticias nos llegan a cuentagotas. Nadie se ha percatado que los 450 militares de la Armada española destacados en Haití han dado por finalizadas sus labores de asistencia humanitaria. O que durante su estancia allí, han atendido a más de 7.500 personas, han potabilizado y distribuido más de 600.000 litros de agua, al tiempo que se han repartido más de 200 toneladas de ayuda.

Cierto que la fuerza del pueblo haitiano es incombustible y poco a poco las mujeres salen a las calles a vender lo poco que les ha quedado bien sea comestible o artículos de limpieza. Pero Haití sigue existiendo y te necesita. No le olvides. No te enteres por las noticias, que las noticias se enteren por ti.

Irene Gutierrez-REPORTAJE-

Cara o Cruz

Publicado  sábado, 1 de mayo de 2010

El cine español esta viviendo sus mejores momentos. No sólo lo dicen lo expertos, sino que los datos lo confirman. Las películas se están haciendo hueco en las salas españolas y el sector internacional reconoce nuestros méritos.

Sin embargo, hay algo que falla. Nadie duda de la calidad de los actores, al contrario, todos reconocemos y admiramos enormemente a Blanca Portillo, Ana Duato o Fernando Guillen Cuervo, sin olvidarnos, evidentemente, de Penélope Cruz y Javier Bardem. Cierto, que la distribución del cine español deja mucho que desear y corre el rumor de que las ayudas se quedan por el camino y nunca llegan a su destino. Pero tampoco ese es el problema.

El argumento que más convence son los estereotipos que se muestran en la gran pantalla. Generalmente, las temáticas del cine español son sota, caballo y rey. La principal moraleja que se saca es: La gente joven se droga, bebe, se acuesta con el primero que encuentra y está en paro, o por otro lado, volvemos la vista atrás para martirizarnos con la peor época que ha vivido este país: la Guerra Civil.

Ir al cine, y pagar los siete euros que actualmente cuesta la entrada por una película española, supone una depresión y no una forma de evadirse y soñar con algo diferente. Efectivamente, el cine de Hollywood arrasa: comedias románticas, películas de suspense con las que no pestañeas, espectaculares efectos especiales, etc. Buscamos cosas que el cine español no nos suele ofrecer.

Gracias a Dios, tenemos a Amenabar y sus superproducciones y las comedias están mejorando sustancialmente o por lo menos consiguen lo que todos estábamos esperando: evadirnos de la realidad cotidiana. Aparecen “Fuera de Carta”, “Fuga de Cerebros” “Pagafantas” y la reciente “Que se mueran los feos” y casualidades de la vida, si, son taquillazos.

Los espectadores de a pie no somos críticos expertos, y nos da igual si actúan mejor o peor, si los aspectos técnicos no son los adecuados o si los diálogos no son de Shakespeare. Sólo queremos pasarlo bien, reírnos y no tener dilemas trascendentales al estilo Isabel Coixet.

Irene Gutierrez-EDITORIAL-

Sonia Valle: “Lo ideal es que el profesor sea un orientador y el alumno sea el que trabaje”

Publicado  viernes, 30 de abril de 2010

Recientemente ha tenido lugar la reunión en Budapest de los participantes en la Conferencia ministerial Europea sobre el proceso de Bolonia. La declaración que ha dado lugar admite en uno de sus trece puntos que el proceso de Bolonia tiene fallos. Esto sucede después de que parte de sindicatos, universidades, alumnos y profesores proclamen sus quejas al respecto sin ser escuchados, al menos hasta fecha de hoy, ya que los ministros europeos intentarán mejorar los fallos que ha habido hasta el momento.

Los principales errores que han admitido son que la enseñanza no ha mejorado, que el progreso de la calidad de la educación no se ha visualizado, la falta de movilidad de alumnos y profesores por el continente europeo y la escasa mejora de la inserción laboral de los graduados. Todas estas erratas son de gran importancia para todos a los que la educación les influye, las cuales debían de haberse remediado antes de poner en marcha un proceso que actualmente está madurando.

Y es que los más afectados por el problema hasta el momento son los propios alumnos de grado que actualmente están cursando su carrera en el nuevo pero no mejorado proceso de Bolonia. Así lo expresa Esther Ponce, estudiante de Filología Inglesa de la Universidad de Alcalá, la cual ha experimentado en sus carnes ambos tipos de enseñanza: “El proceso de Bolonia está mal organizado. Un estudiante de grado está más controlado que antes lo que supone que no puedes compatibilizar tus estudios con tu trabajo. Debes justificar las faltas de asistencia ya que estás sujeto al sistema ECTS de manera obligada. Además la información que te proporcionan es escasa o nula, incluso los mismos administrativos no conocen los cambios que va a producir Bolonia

En este punto de vista negativo también están envueltos algunos profesores como Alfonso de la Quintana, perteneciente a la Universidad Rey Juan Carlos: “Bolonia conlleva mayor cansancio por parte de los profesores y de los alumnos, además de que lo que actualmente se ha implantado no es Bolonia en su sentido más estricto. El cambio de horario no es oportuno ya que el alumno que suspenda en mayo difícilmente aprobará en junio ya que el tiempo de estudio es escaso”. Otros educadores opinan de forma totalmente contraria, como Susana Ortega, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos: “El cambio del horario del curso me parece bien ya que, según mi experiencia, dar clase en mayo es caótico debido al calor. En cuanto a que haya más prácticas que teoría me parece que es lo conveniente ya que el alumnado tiene todo la información en su mano gracias a Internet y lo que prima es la experiencia, aunque los profesores más convencionales deberán cambiar sus metodologías

En medio de esta confusión, podemos escuchar voces intermedias que apoyan al proceso de Bolonia pero que difieren en algún aspecto del mismo, como Sonia Valle, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos: “Lo ideal es que el profesor sea un orientador y el alumno sea el que trabaje, teniendo en cuenta que el profesor es quien selecciona la teoría. Yo creo que debería haber un 50% de prácticas y otro 50% para teoría ya que ambas partes son importantes, incluso que diversas asignaturas se mezclen junto a la opinión de las instituciones para que al alumno salga beneficiado

Después de analizar todas las opiniones, lo que está claro es que el debate está abierto y seguirá en auge durante bastante tiempo ya que el proceso de Bolonia está produciendo reacciones bastante discordantes. Esperemos que el tan prometedor Bolonia traiga hechos positivos en la educación, que ya va haciendo falta en nuestro país.
Miriam Lozano-Reportaje y entrevista-.

¿Hace falta una nueva Ley Antitabaco?

Publicado  

La prohibición de fumar en lugares públicos cerrados no colapsará el sector hostelero español, del mismo modo que no arrasó la hostelería irlandesa, escocesa, o italiana. Antes al contrario, estudios independientes han demostrado que la mejoría de las condiciones de trabajo se ha acompañado de una disminución de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares entre los trabajadores de la hostelería, con una reducción de las bajas laborales e incremento de la productividad.


A lo largo de las últimas semanas, se ha venido produciendo un continuo goteo de noticias y opiniones en los medios de comunicación, acerca de la intención del Gobierno de modificar la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo, y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. Esta modificación estará en sintonía con las directrices de la Unión Europea, que prevén un horizonte de espacios cerrados libres de humo de tabaco en toda la Unión en el año 2012. También sigue la petición mayoritaria de los ciudadanos: el 70% de la sociedad española aprueba una modificación de la Ley, para prohibir el consumo de tabaco en cualquier espacio público cerrado. Este porcentaje incluye a la mitad de los fumadores activos, que también están a favor de estas modificaciones.

Desde luego, se ha avanzado mucho desde la promulgación de la “Ley Antitabaco”, hace ahora 4 años. Por fin, el ¿debate? Ha dejado de estar centrado en los aspectos sanitarios de la legislación.

Eso significa que todos estamos de acuerdo en que el consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte y enfermedad en nuestra sociedad. A los más de 50.000 fumadores activos que fallecen anualmente en nuestro país por enfermedades directamente atribuibles a su consumo de tabaco, tenemos que sumar las 3.000 personas que también mueren cada año en España, a causa de enfermedades producidas por respirar el humo de un tabaco que no eligieron fumar.

Nadie dejará de desayunar, tomar café a media mañana, cenar o tomar una caña porque no le permitan fumar en el interior del restaurante o cafetería. Más aún; si no se prolonga la sobremesa para fumar un cigarrillo, la rotación de clientes por mesa puede ser mayor, y el número potencial de clientes podría incluso aumentar.

La modificación de la Ley es necesaria, es útil y es aceptada por la mayoría de nuestra sociedad; pero las prohibiciones son sólo un aspecto de las políticas de prevención y abordaje del tabaquismo. Si, además de incrementar las medidas restrictivas, la nueva Ley contempla medidas fiscales disuasorias para que España (y Canarias en particular) deje de ser el estanco de Europa; y si la Ley incluye medidas sanitarias eficaces para atender a los fumadores que quieran aprovechar esta circunstancia para dejar de fumar, incluyendo la financiación pública de los tratamientos farmacológicos; entonces podremos decir que esta vez sí será, verdaderamente, una buena Ley.


Cristina Martín Angelina -Editorial-